viernes, 7 de septiembre de 2007


este es un sermon de un pastor koreano llamado Pastor Ok Soo Park donde aprendi a distinguir dos tipos de fe acerca nuestra posicion delante de Dios una basada dos tipos de justificacion una traves de nuestras posibles buenas obras y la otra a traves de la vida y obra del Señor Jesuscristo . Es una enseñanza con significado espiritual mi intencion de copiar y pegar este articulo en mi blog sacado de la pagina www.goodnews.or.kr/es es simplemente primero posicionarme frente a a una fe que en lo personal para mi es correcta y de esta manera ir clarificando este dilema entre espiritualidad y tecnologia si son o son compatibles ? a continuacion una enseñanza basada en los textos biblicos :

. Cain y Abel

“Conoció Adán a su mujer, Eva la cual concibió y dió a luz a Caín, y dijo: por voluntad de Jehová he adquirido un varón. Después dió a luz a su hermano Abel; y Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador de la tierra. Aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, la más gordo de ellas; y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda pero no miró con agrado a Caín y la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera y decayó su semblante, entonces Jehová dijo a Caín, ¿Por qué te has ensañado y por qué ha decaído tú semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?, y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo y tú te enseñorearás de él” (Génesis 4: 1-7).
Este será el último sermón que predico en esta campaña. Hay tantas cosas que decir que no sé ni por dónde comenzar. Mañana por la mañana iré rumbo a la Capital Seúl, pero me parece que mi corazón no se irá de aquí por mucho tiempo más. Anoche tuve la oportunidad de subir al tercer piso de este edificio para los nuevos hermanos que nacieron de nuevo durante esta campaña. No sé cómo describir lo que sentía en mi corazón al escuchar sus testimonios. Ellos testificaban de haber luchado y sufrido con el pecado de muchas maneras y de cómo sus luchas eran desconocidas por los demás a pesar de haber estado asistiendo a alguna iglesia por mucho tiempo. Por fin pudieron nacer de nuevo y recibir al Señor por medio de esta campaña.
Anoche escuché el testimonio de cuatro personas, pero yo sé que no fueron sólo cuatro los que tienen un testimonio de salvación. Yo creo que Dios nos permite tener estas campañas con el propósito de que usted pueda ser librado del pecado en su corazón porque Él les ama. Amén.
Esta noche me gustaría darles el testimonio de como fue que mi padre llegó a creer en Jesucristo. Mi madre murió el 14 de agosto de 1950, justamente después de que empezara la guerra en Corea. Mi padre amaba mucho a sus cinco hijos. El era muy jóven al tiempo en que murió su esposa que bien pudo haberse casado otra vez, pero decidió no volver a casarse. Decidió criar a sus hijos solo ya que él había oído de uno de sus amigos había tenido una vida muy miserable con una madrastra.
Todos sus hijos crecimos y nos casamos. Yo trabajaba para una iglesia pequeña, mi esposa y yo nos sentíamos incómodos ya que mi padre no nos escuchaba siempre que les tratábamos de hablar acerca de creer en Jesucristo, sobre el pacto de Dios y del reino celestial. Mi padre vivía en el campo y frecuentemente nos visitaba trayendo arroz y algún dinero para ayudarnos. Cada vez que teníamos la oportunidad, le pedíamos que creyera en Jesús. La respuesta de él era siempre la misma.
“Hijos, no me presionen tanto. Yo creeré, yo creeré en Él. ¿Cómo puedo rechazarle, sabiendo que ustedes creen en Él? Lo haré el próximo otoño.”
El tenía muchos amigos de nuestro pueblo. Lo que más le agradaba a mi padre era tomar y charlar con sus amigos de la comida o de las bodas ó cumpleaños de sus hijos. Lo que mi padre pensaba era que si no tomaba licor en la grandes celebraciones de su mejor amigo por causa de creer en Jesús, eso sería una gran ofensa contra él. Por eso era que mi padre no quería comprometerse hasta después del otoño de ese año. Nosotros no lo podíamos presionar tanto, de modo que tuvimos que esperar. Pasó ese otoño y llegó el invierno.
“Papá, es hora de creer.”
“Esta próxima primavera lo hago.”
“¿Por qué, papá?”
“El hijo de un amigo mío se va a casar el próximo invierno, y yo asistiré a la boda. Creeré en Jesucristo después de la boda.”
Mi padre pospuso el creer en Jesucristo 10 años hasta que envejeció. Él vivía con mi hermano mayor, quién en aquel entonces tuvo que hacer un viaje de negocios al Japón. Como su hijo andaba en Japón, él tuvo que venir a mi casa durante la ausencia. Nos dimos cuenta que tenía una delicada úlcera en el estómago. Los doctores decían que parecía ser cáncer, basándose en los síntomas que presentaba. Aunque no tenían ninguna prueba de laboratorio, le recomendaron no operarse, ya que era un anciano de 70 años. Nosotros sabíamos que no viviría por mucho tiempo.
Me impacienté, ¿a quién le puedo yo decir que crea en Jesucristo, siendo pastor, si no puedo guiar a mi padre al cielo? Un día le visité, después de una orar le dije: “Papá crea en Jesús.”
“¡Lo haré hijo, no se preocupe, yo lo haré!”
Me contestó de la misma forma que acostumbraba desde hacía mucho tiempo, pero ese día yo no me rendi. “Papá, usted no debe hacer eso. Nuestras vidas son vanidad.” Cuando estaba a punto de decirle algo más, se enfureció y me dijo,
“¡Hijo, ten cuidado de como le hablas a tu padre!”
Nunca había visto yo a mi padre tan enojado en toda mi vida. Es curioso como podemos ver a Satanás trabajando para hacer que las personas se resistan fuertemente contra el Evangelio justamente antes de que éste pueda llegar a la persona.
Yo conozco a mucha gente en estas campañas que me testifican de que sin razón alguna se enojaron contra mí. Dicen que ellos sabían que lo que yo decía era verdad, pero se enojaban sin saber por qué.
Satanás trabaja incansablemente contra el Evangelio. A pesar de las obras de Satanás, doy gracias a Dios que muchas personas llegan a entender el Evangelio.
Regresando a la historia de mi papá. Tuve que callarme con amargura y con gran dolor en mi alma, ya que mi padre estaba muy molesto.
Ese día en que esto ocurrió se habían reunido varios pastores en mi casa, habían venido para un estudio Bíblico. Mientras salía de mi cuarto ellos me preguntaron, “Pastor Park, ¿todo anda bien? ¿Algo le molesta? Yo les respondí,
“De acuerdo a los doctores, mi padre no puede vivir mucho tiempo más. Lo he estado presionando para que estudie la Palabra de Dios, y todo lo que recibí fueron reproches. “Satanás perturba el corazón de mi padre”.
Los pastores preguntaron de nuevo, “¿Qué podemos hacer por usted, Pastor Park?”
“Oremos.”
Pasamos toda la tarde en oración, dejando el estudio. Al día siguiente mi papá me llamó.
“¿Hijo, estás afuera?”
“Sí papá.”
“Entra.”
“Siento algo extraño en mi estómago, siento un dolor muy fuerte. Tienes algún medicamento para mí?”
Le pedí a mi esposa que fuera a la farmacia a buscar algún medicamento. Pero antes que ella saliera mi padre se enderezó y comenzó a vomitar sangre roja y negra. Mucha sangre oscura empezó a salir de su estómago. Estábamos muy angustiados, y alarmados. Yo pensé que estaba a punto de morir. Mientras mi esposa lloraba amargamente, mi padre permanecía calmado con sus labios cerrados. Creo que fue entonces que el sintió que estaba por morir. Limpiamos la sangre y lo acostamos sobre una sábana limpia.
“¿Cómo te sientes papá?”
“Estoy bien, pero quisiera decirles algo.”
“¿Mi amor, por qué no traes una grabadora? Papá, voy a grabar lo que estás diciendo. Háblanos a nosotros y a nuestro hermano que está en el Japón y dinos tu testamento.”
“¿Está lista la grabadora?”
“Sí.”
“Bueno. Quiero hacer mi testamento antes de morir.”
Habló en la grabadora por casi una hora. Decía,
“...Con respecto a esto, lo siento, con respecto aquello, también lo siento. Hijos, ustedes no hicieron un buen trabajo por mí...”
Y continuó hablando,
“Después de mi muerte, no peleen sobre una pequeña propiedad que les voy a dejar. Y finalmente, entiérrenme junto a su madre. En cuanto a lavarme y vestirme pídanle a tal persona que lo haga. Él no rehusará porque yo le he hecho muchos favores durante mi vida.”
El habló acerca de todo, incluyendo el funeral, y terminó su testamento en un cassette de una hora. En ese momento yo le pregunté,
“Papá después que usted muera voy a hacer exactamente lo que usted me ha dicho. Yo entiendo lo que tengo que hacer con su cuerpo al morir. ¿Pero qué hay de su alma? ¿A dónde va su alma?”.
“Yo quisiera ir al paraíso pero yo no puedo. No hice ninguna buena obra, ningún mérito, nada. Ya es muy tarde.”
Le agradezco a Dios, es oportunidad de Su salvación, la cual no es por nuestras obras ni nuestras virtudes, sino por la obra perfecta y completa de Jesucristo en la Cruz del Calvario. También le agradecí a Dios por haberme hecho un pastor que pueda explicar el Evangelio. Le agradecí que cualquier persona califique para ir al cielo a través del pacto de Jesucristo. Yo le expliqué a él que nosotros podemos ir al cielo sin buenas obras. Le expliqué que Jesucristo había hecho todo lo que nosotros necesitábamos para ir al Reino de Dios. Nosotros somos tan débiles e incapaces que no podemos hacerlo por nuestro propio esfuerzo.
Durante, casi tres horas, hablé con él sobre cómo fue que nuestros pecados fueron traspasados a Jesucristo. Le expliqué cómo fue que su sangre en la cruz del Calvario limpió nuestros pecados, y cómo es que nosotros podemos ser salvos. Fue entonces cuando mi padre reveló su verdadera identidad.
Él siempre decía, “¡Hijos, dicen que hay un buen medicamento en tal y tal lugar, un doctor excelente en tal y cual lugar. Ustedes deberían hacerlo de esta manera, ustedes deberían saber mejor.” Esto es lo que él siempre fue, una persona de muchas opciones. Parecía que en ese momento él ya había dejado todo su conocimiento humano al enfrentarse a su muerte. El nunca había ido a la Iglesia. Solamente había visitado una iglesia y ésta solamente porque esta iglesia estaba en la casa de su hijo. El iba a la iglesia sólo para ver a su hijo, no para ver a su pastor.
Pero papá ese día fue diferente. El dejó todos sus propios deseos, y dudas. Me escuchó con una mentalidad como de niño. Después el semblante de él empezó a cambiar. “Entiendo, creo en Él.”, murmuró.
¡Gracias Jesús, gracias por la cruz, oh la cruz, gracias Jesús. Usted resolvió mis pecados en la cruz, cargando todos mis pecados. Ahora en poco tiempo estaré en tu reino, recíbeme por favor.”
Los hermanos y hermanas de mi iglesia tenían ojos llorosos al escuchar esta oración. Ellos se preocupaban por el alma de mi padre después de su muerte. Al acercarse el momento, fuimos en ambulancia al pueblo de mi padre, y después de un buen descanso nos dijo,
“Hijos, anoche dormí con mucha paz. ¿Podrían ustedes cantar algunos himnos y orar por mi?”
Mi padre había cambiado completamente. Cual-quier persona, si abre su corazón y escucha el Evangelio correctamente, puede ser perdonado de sus pecados y nacer de nuevo. Lastimosamente la mayoría de la gente no tiene la oportunidad de escuchar el Evangelio explicado correctamente, en estos días. Esto me da mucho dolor.
Regresamos a la Iglesia ya que él se veía mejor, mi esposa estaba a su lado para cuidarlo por algunos días. Un día él me pidió que viniera inmediatamente. Subí a mi auto, y llegué allá, para escuchar que solo le quedaban algunas horas de vida. Él estaba rodeado de mucha gente y le pidió a sus amigos que se acercaran a su cama de muerte.
Sus amigos se tomaban de las manos y derramaban lágrimas, llenos de dolor.
El dijo:
“Yo voy al cielo gracias a Jesús, en quién mi segundo hijo cree. Iré para hacer una buena reservación para ustedes. Crean en El y vengan a verme después”.
Y le dijo a sus sobrinos,
“Escúchenme sobrinos, tengo dificultad al hablar y siento una gran sed, pero les digo esto porque son mis amados sobrinos. Yo presencié la forma en que sus padres murieron. Fueron muertes llenas de dolor y sufrimiento. ¿Cómo quieren morir ustedes? Creí en Jesucristo, en quién mi segundo hijo cree. No traten de vivir bien por sí solos, el dinero no puede suplir lo que ustedes necesitan. Crean en Él.
Apenas acabó de decir estas palabras se durmió. Al día siguiente en la mañana él se fue al cielo mientras dormía, mientras roncaba en un profundo sueño.
Nuestro Dios lo había llamado a su presencia, tras haber hecho con él la paz. En el funeral yo derramé lágrimas en oración, al lado atrás de mi casa, arrodillado.
Mis lágrimas tenían dos motivos, en primer lugar, yo había sido un hijo mal agradecido. Mi madre había muerto hacia ya mucho tiempo y él había tenido que sacrificarse para criar a sus cinco hijos sólo. Me sentía mal, porque yo era pobre y no podía hacer nada para ayudarlo.
El segundo motivo, yo estaba agradecido con Dios por haber salvado a mi padre. Amigos, mi padre nunca había entrado a una Iglesia en toda su vida, ni tampoco había leído la Biblia en toda su vida! Sin embargo, después de Muchas veces pienso en él y en ese instante me embarga un profundo agradecimiento a Dios.
“Papá, pronto iré a verte. Gracias Dios. Tú salvaste a mi padre.”
Amigos, ¿Por qué es que tanta gente hoy en día aún no ha conocido un Evangelio tan simple y tan sencillo? Excelentes pastores, líderes religiosos y eminentes, y famosos doctores de la divinidad que tienen un gran conocimiento, son muy buenos cuando se trata de ayudar a los pobres y dar servicios, en donaciones o en predicar desde un púlpito; pero lo único que no hacen es esparcir el Evangelio que libra a la gente de sus pecados. Esto es porque estos líderes no tienen más que una idea superficial del evangelio que Jesucristo lavó todos nuestros pecados en la cruz.
Es por eso que este viejo de baja estatura, se para aquí al frente y alza la voz fuertemente. Me he dado cuenta que en esta ciudad no ha sido la excepción ya que he conocido a mucha gente, gente igual a la gente de otras ciudades, gente que aún permanece sufriendo y en el dolor después de haberlo intentado todo. Todo esto porque no conocen el evangelio de la redención. Yo creo que en esta noche aquí hay muchos pastores, y yo quiero preguntarles a ustedes, ¿Qué están testificando ustedes desde sus púlpitos? Aunque su predicación fuera imprecionante, si ésta no pudiera salvar a la gente de sus pecados. Esta gente estaría separada de Dios. Pastores, ¿a dónde va a parar el alma de sus ovejas si ustedes no están testificando la Palabra de Dios correctamente, de tal manera que ellos puedan ser liberados de sus pecados. ¿Cómo van a responder enfrente de Dios por esos resultados? ¿Qué cuenta de su ministerio le darían a Dios?
Esta noche pastores yo quiero que me escuchen. Lo único que deberían estar anunciando a gritos es la preciosa sangre de Cristo derramada en la cruz. Ustedes tienen que librar almas de la condenación del pecado testificando de cómo es que la preciosa sangre entra en el corazón de una persona y deja el corazón tan limpio como la nieve, no teóricamente, sino realmente.
La Teología que ustedes han aprendido en seminarios, no puede salvar almas. Esas predicaciones elegantes que ustedes tienen tampoco pueden salvar almas. Sus obras tampoco pueden salvarlos. Ustedes tienen que poner la preciosa sangre, que se encuentra en la Biblia, a disposición de ellos para su salvación y que así ellos nazcan de nuevo.
Si usted es pastor, o está en un seminario para ser pastor, escúcheme atentamente. Usted es responsable por sus ovejas. Usted tiene que saber qué es lo que está predicando. Quizás usted ni siquiera sea un Cristiano que haya nacido de nuevo, verdaderamente aún siendo pastor. Si usted no ha nacido de nuevo, es mejor que usted bote esas cosas inútiles tales como su reputación y orgullo, y le ruegue a Dios esta noche diciendo, ¡Yo aún soy pecador! Yo no le he estado enseñando a mi gente la manera correcta de lavar sus pecados porque yo soy pecador con un conocimiento teórico del Evangelio y nada más, ¡Por favor sálvame!
Usted debería arrodillarse sinceramente y orar. Esto es lo que los poderosos siervos de Dios hicieron a través de la historia Cristiana. Martín Lutero lo hizo, John Wesley, lo hizo. Ellos fueron famosos siervos de Dios, pero ellos un día reconocieron que no habían sido librados de sus pecados. Sus corazones fueron quebrados y destrozados. Después de nacer de nuevo ellos se convirtieron en poderosos predicadores, habiendo dejado sus maneras humanas. Después de eso el Espíritu Santo trabajó de una manera poderosa en sus predicaciones.
Esta tarde yo fui a la Iglesia Pusan Oeste para el servicio de inauguración. Viajábamos en seis carros y yo conducía el primero porque yo era la única persona que había ido allí. ¿Porqué los guiaba yo? Yo los guiaba porque yo sabía como llegar allí, porque conocía el camino. La persona que ha experimentado un testimonio de salvación verdadero, producto de un renacimiento, puede dar la dirección y enseñar la manera de cómo nacer de nuevo a otras personas.
Hermanos, nuestra misión es sumamente importante. Si usted es un cristiano salvo, no sea un hombre religioso, sea un cristiano real. Verdaderamente lo que anhelo. Un día en 1962, después de muchos años de sufrimiento, yo fui librado de todos mis pecados. Desde ese día yo perdí el interés sobre todas las cosas del mundo, la única cosa que permaneció en mi mente era una pregunta, ¿Cómo podría yo testificarle a la gente esta experiencia tan preciosa? Dios, de una manera sorpresiva, me fue abriendo el camino para que yo pudiera llevar adelante mi preciosa misión.
Al compartir el Evangelio con muchas personas, incluyendo a mi padre, la gente recibe el Evangelio con gran gozo por el pacto. Este es el precioso dón de Dios.
Amigos, yo siempre me desvío del tema en medio de mi predicación y regreso al tema cuando casi ya se ha ido el tiempo. De todas formas regresemos a Génesis 4. Dios los ama a ustedes, y está muy complacido de que estén aquí aunque se nos haya hecho un poco tarde. Dios sabe que ustedes tienen prisa por llegar a sus casas apenas termine el servicio y él les vaa ayudar ahacerlo. Mucha gente hoy quiere compartir conmigo después de terminar está predicación, lamento tanto no poder tener suficiente tiempo con ellos ya que tengo problemas con mis cuerdas vocales.
Sin embargo, yo siempre le agradezco a Dios porque muchas veces soy testigo de la alegría que las personas sienten al entender el evangelio a través de mis colaboradores. Yo anhelo que ustedes nazcan de nuevo y sean verdaderos evangelistas juntamente conmigo para dar a luz a verdaderos cristianos nacidos de nuevo, y no crear hombres religiosos.
Génesis 4 nos habla acerca de Caín y Abel, que todos conocemos bastante bien. Estoy seguro que ustedes han escuchado acerca de esto en varias predicaciones. Caín el primer hijo de Adán, era fuerte y muy bueno en todo lo que hacía. Fue por esto que Adán estuvo muy contento por él, y dijo, “¡Por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Pero cuando Adán engendró Abel, Adán pareció estar un poco desilusionado porque la palabra Abel proviene originalmente de la palabra “Abel”, que significa exhalación, o vapor que asciende.
En las mañanas frías cuando nosotros respiramos, podemos ver nuestro aliento en el aire, esto es lo que significa la palabra Abel. Significa que es algo que desaparece rápidamente. El significado de la palabra Abel, es exhalación, algo débil y efímero.
Antes, en la antigua Corea, no se reportaban los nacimientos de los recién nacidos a la agencia de gobierno sino hasta después de 100 días, un año o aún varios años después. Había un alto porcentaje de muertes infantiles causado por la falta de tratamientos médicos y de tecnología médica. La gente esperaba hasta que sus niños crecieran y fueran lo suficientemente fuerte antes de inscribirlos en el registro familiar. Algunos niños tenían 10 años de edad, pero legalmente solo tenían 6 años. Yo conocí muchos niños así. Esto no sucede actualmente, pero la gente mayor puede recordar estas situaciones y entender de lo que hablo.
Después de que Adán tuvo a Abel, Adán tenía dudas de que Abel pudiera ser un hombre normal; yo creo que por eso Adán lo llamó Abel, o exhalación, sin verdaderamente darle un nombre. Abel, era un niño muy débil, mientras que Caín era un niño fuerte y macizo. La Biblia no menciona esto, yo solamente estoy suponiendo.
Caín como tenía mucha fuerza cavaba la tierra, y la preparaba para sembrar las semillas. Abel, un muchacho debilucho y flaco, guiaba las ovejas que se alimentaban del zacate, mientras él esperaba bajo una sombra. Después Abel regresaba a casa con la ovejas. Fuera como fuera, Abel sobrevivió más de lo que su padre esperaba.
Caín y Abel crecieron juntos. Con el correr del tiempo llegó a acontecer, que Caín trajo una ofrenda del fruto de la tierra al Señor, y Abel también trajo una ofrenda, de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. El Señor miró a Abel y aceptó su ofrenda. Pero Dios no aceptó la ofrenda de Caín ni a Caín. Al leer este capítulo yo me hice una pregunta acerca de lo que Dios hizo. “Dios, ¿por qué actúa Usted así? Si yo fuera usted yo no hubiera hecho lo mismo que usted”. Yo habría dicho,
“Caín ven a mí”
“¿Señor qué pasa, qué hice?”
“Muchacho descuidado, ¿qué fue lo que me ofreciste? ¿Me diste esto como ofrenda? Voy a aceptarlo por esta vez, pero esta es la última vez, la próxima vez hazlo a mi manera.
Pero en la Biblia, Dios es tan Dios, volvió su rostro y nunca más determinó a Caín. Por eso Caín se enfureció.
Amigos, la mayoría de nosotros en nuestros pensamientos, en nuestra idea de Dios, pensamos que los pensamientos de Dios son los mismos que los nuestros, sin embargo, Isaías 55:8 dice,
“Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”.
Repitan después de mí: “Nuestros pensamientos son diferentes que Sus pensamientos.”
¿Amigos saben ustedes por qué Dios escribió esta historia hallada en el libro de Génesis capítulo 4? Él no la escribió porque no tenía ninguna otra cosa que decir, sino por que Dios nos quiere enseñar algo. Dios nos quiere enseñar que , “Si me sirves así yo no lo aceptaré. Si me traes una ofrenda de esta manera yo no te respetaré, ni aceptaré tu ofrenda.”
Hoy en día muchas personas ofrecen culto a Dios con toda su alma y con todo su corazón. Y la mayoría de ellos se conforman a sí mismos diciendo, ¡Ah, de seguro que Dios aceptará nuestras ofrendas, nuestros servicios, y a nosotros mismos porque hemos hecho lo mejor que hemos podido hacer.”
Pero Dios acepta algunas ofrendas abiertamente, mientras que rechaza otras. Ahora, ¿porqué es que Él acepta algunas?, y ¿Por qué es que Él no acepta otras ofrendas? La razón es simple y sencilla. Dios acepta las ofrendas como las de Abel y rechaza ofrendas como las de Caín. El no lo aceptará si usted ofrece como Caín, pero lo aceptará a usted si usted ofrece como Abel.
De vez en cuando yo le pregunto a la gente, “¿Por qué fue que Dios no aceptó la ofrenda de Caín, pero sí aceptó la ofrenda de Abel?” La mayoría de ellos responde, “Porque Abel ofreció con todo su corazón, mientras que Caín no lo hizo así.”
Cuando hacemos alguna pregunta nosotros podemos captar algo por medio de la respuesta que obtenemos. Por ejemplo, si le preguntamos a un hijo de un funcionario público diciéndole,
“Niño, ¿en qué trabaja tu padre?”
Y un niño contesta cantando. “El viejo McDonald tenía una granja...”
Nosotros le contestaríamos: “¡Ah! por supuesto. Tú padre es Ministro de Agricultura.”
“Niño, ¿a qué se dedica tú padre?”
El nos canta…
“¡Oh, tú padre ha de ser Ministro de ciencias!”
“¿Niño, y tu padre?”
¡Rema, rema tu lanchita . . .!”
¡Tú padre es Ministro de Transportes . . . !
Esto es una broma. Pero es cierto que podemos entender lo que hay en mente al hacer una pregunta. Personas que creen que antes servían a Dios con todo su corazón piensan que Dios aceptó la ofrenda de Abel por haberla ofrecido de todo corazón, y no la de Caín por faltarle sinceridad. La persona que comete muchos pecados piensa que Dios aceptó la ofrenda de Abel por ofrecerla sin pecado y no la de Caín por causa del pecado. Todas estas ideas salieron de sus mentes. Pero la Biblia no dice eso. La Biblia nunca dice que Caín no ofreciera de todo corazón ni que Abel lo hiciera de todo corazón.
Amigos, nosotros no estamos supuestos a interpretar la Biblia a nuestra manera. ¿De quién depende usted para la interpretación Bíblica?. ¿Del Pastor Park? ¡De ninguna manera! Nosotros tenemos que entender la Biblia por medio de la ayuda de la Biblia misma. La diferencia entre Caín y Abel no tiene nada que ver con la sinceridad, el trabajo ni el fervor. Sin embargo, la Biblia nos habla aquí de una diferencia interesante entre ambas ofrendas. No lean la Biblia superficialmente, por favor.
Isaías 34:16 dice: ¡Consultad el libro de Jehová, y leed si falto alguno de ellos; ninguno faltó con su pareja…!
Ahora leamos Génesis 4 versículo 3 detalladamente. El versículo dice: “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.”
En cambio, ¿Qué ofreció Abel al Señor? Abel trajo de los primogénitos de las ovejas, de lo más gordo, ¿no? En esto podemos descubrir algo muy interesante. Caín trajo una ofrenda del fruto de la tierra. Si se debiera aplicar la misma lógica, entonces debemos decir que Abel trajo del fruto de los animales. ¿Tiene sentido? Ahora, por otro lado, cuando se describe que Abel ofreció de los primogénitos de sus ovejas también se debería describir nombres específicos del fruto de la tierra tales como lechuga, calabaza, o zanahorias. La Biblia nos menciona de forma muy consciente que uno ofreció de los primogénitos de ovejas mientras que otro del fruto de la tierra. Tenemos que poner atención a este hecho.
Dios creó el cuerpo del hombre del polvo de la tierra. Por esto es que la Biblia se refiere a nuestras vidas, nuestros cuerpos y las cosas de este mundo como tierra, barro, polvo, etc. Eclesiastés 12:6 dice: “y el cántaro se quiebre junto a la fuente…”.
El cántaro aquí es nuestro cuerpo. De nuevo 2a Corintios 4:7 dice: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro…”. Aquí también, los vasos de barro se refiere a nuestros cuerpos. Así es que el “fruto de la tierra” hace referencia a las cosas del hombre, de nuestra carne. En otras palabras esto significa las cosas como nuestros esfuerzos, obras y pensamientos. Dios no acepta las cosas de la carne.
Ahora bien, ¿por qué aceptó Dios la ofrenda de Abel? El primogénito de su rebaño, un cordero es el Hijo de Dios, Jesucristo. La gordura es el Espíritu Santo de manera que Abel se presentó ante Dios confiando en Jesucristo y en el Espíritu Santo. Tenemos dos tipos de ofrendas; una es a través de nuestros propios esfuerzos y sacrificios, mientras que la otra es por la obra de Jesús. Sin importar cuán buena o hermosa sea la ofrenda, Dios no acepta ninguna ofrenda de nuestra carne.
Dios aceptó a Abel y su ofrenda porque Él acepta cualquier cosa a través de su hijo Jesucristo. Por esa misma razón fue que rechazó a Caín y su ofrenda. Los versículos 4 y 5 dicen, “... Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya”.
Esto quiere decir que El no aceptó a Caín porque no pudo aceptar su ofrenda, y que aceptó a Abel por su ofrenda.
Amigos, estas son palabras muy alarmantes y fuertes sobre la fe de hoy en día. La mayoría de las personas tratan de hacer algo bueno para el Señor con la idea de que Dios piensa igual que ellos. Pero sin importar cuán bellas, ó preciosas se vean, el Señor las rechazará a menos que vengan de Jesucristo. Los adoradores de Dios han de adorar en espíritu y en verdad, con corazones puros y verdaderos. Para tener corazones puros y verda deros es necesario que Jesús entre en el corazón. Para tener a Jesús en el corazón debemos nacer de nuevo atraves del perdón del pecado. La gente hace lo que consideran ser bueno porque no entienden la Biblia. La gente espera que Dios acepte sus grandes obras, su hablar en lenguas, y sus profecías. Sin embargo, algunas de esas señales vienen de Satanás. Las lenguas, profecías y obras piadosas, podrían venir del malvado Diablo. No todas son del Señor.
Caín ofreció de todo corazón, pero el Señor no puede aceptar el fruto de la tierra. Es por ésto que tenemos que ser perdonados de nuestro pecado y dejar que Jesús entra en nuestro corazón para ser Señor nuestro. Cuando nos presentamos ante Dios con Jesucristo en nuestro corazón, El nos puede aceptar por causa de Jesucristo. Hoy en día, mucha gente se frustra y se desanima tras mucho batallar por faltarles este sencillo pero importantísimo secreto.
Al evangelizar, me sorprendió encontrar que más de un 70% de los prisioneros en la cárcel eran personas que iban a las iglesias. ¿Cómo pueden tantos buenos creyentes ser criminales? Dios no pudo aceptar su fe, así es que los tuvo que abandonar y ellos se corrompieron. ¿Por qué usted se desanima tan frecuentemente? El Señor no puede recibir las oraciones, cultos, ni ofrendas, a menos que usted haya sido lavado de su pecado por medio de Jesucristo. Alguno podrá ofrecer con actitudes sinceras y ferviente pasión, pero Dios dice “no son míos vienen de ellos mismos.” Yo quiero que usted repita conmigo: “Se debe nacer de nuevo”.
Hoy en día urgentemente necesitamos verdaderos siervos de Dios que enseñen el verdadero camino a nacer de nuevo.
Faraón, el antiguo rey Egipcio, tuvo un sueño. La vida o muerte de su pueblo dependía de este sueño. Ninguno de sus magos ni grandes sabios pudieron interpretar. Ellos eran muy útiles cuando se trataba de controlar el río Nilo, asuntos políticos y estrategias militares, pero no pudieron decifrar el sueño más importante. Igual que ellos, los teólogos de hoy conocen muy bien como hacer buenas obras. Pero ellos no pueden hablar acerca de cómo nacer de nuevo y obtener el perdón de pecados. Es por esto que muchos aún vagan en la oscuridad del pecado.
Queridos amigos, ustedes deben abrir sus ojos. Yo quiero que ustedes abran sus corazones para recibir Su Palabra. Ustedes deberían tener ojos abiertos hacia la voluntad de Dios. Una vez que ustedes nazcan de nuevo, con la redención, ustedes son hijos de Dios. El Señor le escuchará en donde quiera que oren, en los baños o mientras caminan. Si usted ha nacido de nuevo Él aceptará su vida. El Espíritu Santo guiará su vida. Pero si usted no ha nacido de nuevo, Dios no puede aceptar nada suyo. Cuando ustedes lleguen al cielo, ustedes serán testigos de muchos que fueron engañados creyendo que tenían buena fe. Lo más importante y urgente es recibir el evangelio para ser salvos del pecado y nacer de nuevo como hijos de Dios. Además usted necesita encontrar los verdaderos siervos de Dios para crecer sin herir su fe. El primogénito más gordo que ofreció Abel es Jesucristo. Dios acepta solamente a Su Hijo.
Supongamos que yo le he dado una golpiza al Pastor Choe, por que soy más fuerte. El pierde unos dientes y la cara le quedó destrozada. Los pastores alrededor nuestro intervienen diciendo,
“¡Caballeros, recuerden que son pastores! ¡Deténganse! Pídanse perdón, pídanse perdón.”
Y que yo diga, “Sí, está bien. Olvidemos este incidente y reconciliémonos.”
Yo trato de darle la mano para reconciliarme. ¿Hace esto una reconciliación? Sí, para mi, porqué yo salí vencedor. ¿Pero que tal el Pastor Choe? ¡No!
El salió mal herido.
Choe: “Pastor, usted me golpeó y le devolveré lo mismo.”
Park: Olvidémoslo, Pastor Choe
Choe: Está bien, Pastor.
La verdadera reconciliación se hace en el corazón, no hablando. El verdadero perdón se logra a través de un corazón abierto. Miles de disculpas no hacen la reconciliación a menos que el otro abra su corazón para recibirlas.
“Señor, por favor perdona mi pecado yo creo. Amén.”
Esto no tiene ningún beneficio con respecto al pecado. No ayuda a nada.
“Jesús, entra en mi corazón. Yo abro mi corazón y te acepto. Por favor, entra”.
Esto tampoco ayuda en nada. Es necesario quitar la barrera entre Dios y usted. Este es el único camino para obtener una verdadera reconciliación y paz entre Dios y usted. Aunque usted sepa: 1) Que Jesús murió sobre la cruz por mi pecado, y, 2) Que mi pecado fue lavado. Aún permanece una barrera si usted no ha sido librado del pecado ya que no ha tenido un claro entendimiento muy dentro de su propio corazón. Si ahora al terminar estas enseñanzas, usted no es libre del pecado sin lugar a dudas, no se relaje, escuchar en sí es nada.
Digamos que yo fuera un profesor de materias tales como Filosofía, Matemática o Literatura inglesa, y que ustedes son mis estudiantes. Aunque fuera un ladrón o asesino, yo les podría enseñar. Usted podría decir, “Enseña muy bien a pesar de ser una mala persona.” Pero yo soy predicador. Sin importar cuan buena sea mi predicación, ella estaría muerta sí ustedes supieran que yo fuera mala persona. ¿Por qué es ésto así? Esto es porque el conocimiento es recibido en nuestras mentes, mientras que la fe se recibe en nuestros corazones. Si usted considerara que yo soy malo y merecedor de ser alcanzado por un rayo, usted no podría aceptar que yo dijera A + B = C. La fe se obtiene en el corazón. Cuando usted sabe que un tal predicador es malvado, usted lo puede escuchar, pero nunca aceptaría su predicación en su corazón. La fe no es una teoría. Se debe obtener en el corazón. Así es como somos perdonados y salvos. Para tener la correcta fe es necesario escuchar a un verdadero siervo de Dios.
Señores, no necesitamos pastores que nos prediquen sobre la moralidad, ética, filosofía ni leyes. Necesitamos pastores que nos expliquen cómo se lavan nuestros pecados para ser restaurados y hechos hijos de Dios. De vez en cuando conozco verdaderos siervos. Yo anhelo que en esta ciudad verdaderos siervos de Dios en un futuro cercano. No sólo quiero ver pastores predicando el Evangelio de la Redención, sino almas inscritas en el libro de la vida al recibir la verdad.
Queridos amigos, la ofrenda de Caín fue rechazada por Dios. El Señor dice en Isaías que no nos recibirá a menos que seamos nacidos de nuevo.
“¿Para qué, me sirve, dice Jehová la multitud de vuestros sacrificios...?” “¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?... no me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación... llenas están de sangre vuestras manos...” (Isaías 1:11-13).
Dios nos pide ofrecer, orar y alabarle hasta después de ser lavados cual la nieve nuestros pecados. La Biblia dice que nuestras manos están llenas de sangre y pecado. Amados, ofrezcamos culto tal como Él dice. No traigamos ofrendas ante Dios a nuestra manera. Hagámoslo de acuerdo a Su Palabra.
Queridos amigos, tarde o temprano debemos presentarnos ante Jesús. Algunos de nosotros con placer mientras otros con temor. Los que nacieron de nuevo en esta campaña deben tener cuidado. En primer lugar quiero decirles que la salvación no tiene nada que ver con nuestras obras, obras tales como la obediencia a la Biblia, constantes oraciones, evangelismo, ni ofrendas. La redención, el pacto tiene relación exclusivamente con la preciosa sangre de Jesús sobre la cruz. Pero Satanás sabe que no somos perfectos y que cometemos errores. El se aprovecha de nuestras debilidades para desanimarnos. Cada vez que hacemos algo indebido Satanás dice,
“¡Ves, te lo dije! ¿Cómo te atreves a decir que eres salvo? ¿Has sido perdonado en verdad? No eres nacido de nuevo.” De esta manera es que Satanás trata de engañarle. Le responderás: “¡Aléjate, Satán! Yo no fui salvo por ser bueno sino porque Jesucristo derramó su sangre en la cruz.”
Jesús nos salvó por ser pecadores. El nos salvó porque estábamos en terrible pecado. En otras palabras la salvación no tiene que ver con obras.
Busquemos un versículo en la Biblia, Efesios 3:12 y leamos juntos. Efesios se encuentra entre Gálatas y Filipenses en el Nuevo Testamento. Dice,“en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en Él ...”
¿Acaso dice, “...en Cristo junto con nuestras irreprochables y buenas obras tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en Él? ¡No! El tener confianza y acceso con seguridad no tiene nada que ver con nuestras obras, ninguno puede por medio de sus obras. Usted hace el bien a veces, pero hace el mal mucho más frecuentemente. Algunas veces usted es bueno, pero más veces malo. Por esto es que no podríamos presentarnos ante Él, si nos apoyáramos en nosotros mismo. En lo único que podemos depender ante Dios es la preciosa sangre de Jesucristo. Venimos ante Él por la fe de que Él no toma en cuenta nuestras obras, sino qué nos acepta por medio de Jesucristo. Podemos presentarnos ante Dios con confianza porque Jesucristo es perfecto, santo e irreprochable, aunque nosotros somos malos.
En segundo lugar quiero que sepan que, si fueron perdonados de su pecado, han pasado a ser hijos de Dios. El mundo no aprecia a los hijos de Dios. Pero a pesar de ésto usted no se debe desanimar por no ser apreciado del mundo.
En el reino de Corea vivió un Primer Ministro. El no podía tener hijos, pero finalmente tuvo una hija. A él no le importaba mucho que fuera una niña. El simplemente estaba contento con su hija. Ella era muy bonita e inteligente. Ella era muy habilidosa con el arpa y con la poesía. Desafortunadamente, existía una costumbre de casarse a temprana edad en esos días. El Ministro tuvo que dar su única hija en matrimonio. Finalmente, decidió casarla con el hijo menor de un gobernador. El primer Ministro y el gobernador lloraron abrazados en el día de la boda.
Antes se acostumbraba tener una familia grande. Ella se convirtió en la quinta hija-nuera en su nueva familia. Un día que celebraban el cumpleaños del gobernador, ofrecieron una fiesta. A la fiesta de cumpleaños fueron invitados todos los cuñados y parientes. Llegó el padre de la primera nuera, el padre de la segunda, de la tercera y de la cuarta. Todos hicieron sus visitas en grande ya que eran oficiales de alta posición. Llegaron con muchos guardas, tocando trompetas, usando brillantes y coloridas bandas. El primer Ministro no llegó sino hasta que comenzó la cena. Su hija estaba muy ansiosa por saber qué le había acontecido. Ella no podía hacer nada al respecto y esperó. Antes, no habían teléfonos ni taxis. Sus cuñadas brincaban de alegría al ver a sus padres.
Cuando casi terminaba la cena, ella lo escuchó llegar, y salió corriendo de la casa y casi desmaya al verlo sobre un pequeño asno, sin ni siquiera un sirviente. A pesar de esto ella se alegró mucho de ver a su padre. Debido a las estrictas costumbres ella no podía salir a saludarlo, besarlo ni abrazarlo. Ella simplemente le saludó y regresó a sus deberes. Tras finalizar la festividad el Primer Ministro se regresó a su casa sin conversar con su hija por causa de la formalidad.
Después de terminada la fiesta, las cuñadas comenzaron a burlarse y reírse de ella.
“¿Si tu padre es el Primer Ministro, entonces porque viste tan mal?”
Ella no tenía nada que responder, sólo le quedaba aguardar al próximo cumpleaños esperando que su padre no la avergonzara como la última vez.
Llegó la segunda festividad de cumpleaños. Los otros cuñados se presentaron con escandalosas bandas y muchos siervos. De nuevo, y contrario a sus expectaciones, el Primer Ministro llegó sin traje de vestir. Ella se sintió muy mal, y le dijo:
“Padre, te quiero pedir una cosa.”
¿Qué es?
“Cuando vengas otra vez, ven vestido apropiadamente.”
“Umm..., lo pensaré.”
Se marchó de regreso. Ella estaba segura que la próxima fiesta sería completamente diferente.
Pensaba “¡Van a ver! Mi padre, no es nada menos que el Primer Ministro de este Reino Coreano. No hay comparación entre mi padre y los demás”.
El tiempo corrió rápidamente y llegó la próxima fiesta de cumpleaños. Como de costumbre fueron llegando los suegros uno por uno, varios días antes de la celebración con grandes cantidades de guardas, siervos y bandas. Todo el pueblo estaba en actitud de celebración. Pero el Primer Ministro no llegaba aunque había comenzado a llover. La hija pensó:
“Posiblemente va llegar tarde, porque seguro tardó más tiempo vistiéndose y haciendo todos los preparativos.”
Era la media noche cuando alguien exclamó, “¡Viene el Primer Ministro! Ella lo vio de lejos que venía sobre un viejo asno, empapado hasta la piel cual un ratón mojado. Venía vestido igual que antes. Entonces ella se mareó y se desmayó. Las cuñadas de ella se sorprendieron y la llevaron a un cuarto atrás y la acostaron.
El primer Ministro se sentó en la sala principal y habló con los otros huéspedes mientras se secaba la cara y el cabello con una toalla. Mientras, empezó a preguntarse por su hija. ¿Porqué no la he visto?
El Ministro exclamó “¡Ahem!” El ambiente se tornó frío y lleno de temor. Él estaba preocupado por su hija.
Después de un momento el Ministro preguntó, “¿Le ha ocurrido algo malo a ella? ¿Está enojada? ¿Por qué no se presenta? ...¡ Ay, Dios mío! Ella me pidió que viniera bien vestido el año pasado. ¿Y, por qué me habrá pedido eso?
El Ministro miró a su alrededor y notó a todos los otros padres en ropaje de seda de muy alto valor. Volvió a exclamar ‘Ahem’ y la sala se tornó fríamente silenciosa. “¡Ustedes están sentados al lado mío, esto es en contra de la ley nacional!”
Apenas hubo dicho esto, todos los parientes de los gobernadores salieron gateando hacia el patio uno trás otro, cayendo así la lluvia sobre ellos. Dentro de la casa no quedó más que el viejo que había llegado sobre un asno, mientras que todos los otros invitados estaban afuera postrados sobre sus rostros. La gente se reunió en las afueras y se reían de estas personas.
Ahora la cocina se convirtió en el lugar más ocupado de toda la casa. Las nueras estaban tan avergonzadas que no sabían que hacer.
“¿Qué podemos hacer? ¿Cómo solucionar este gran problema? ¿Donde está la nuera menor? ¿Dónde está? Abajo. ¡Vamos a verla! ... ¡Oh, pobrecita! ¿Cómo te sientes?. Vé y traédle miel.”
Ellas hicieron un gran alboroto alrededor de ella,¡Te lo dijimos. Deberías haber descansado más!”
La menor no entendía que estaba pasando y estaba muy confundida por el trato tan especial que le daban a sus cuñadas. Ella dijo que se sentía bien y salió al cuarto para presenciar la escena más grandiosa de toda su vida.
“Yo lo sabía”.
Ella no podía externar su sentimiento pero saboreaba el placer de la victoria. Tenía una sonrisa de satisfacción dentro del corazón. Pretendiendo no saber nada sobre la situación, se dirigió hacia la cocina para trabajar. Una cuñada llegó a ella y le dijo con lágrimas,
“Mi padre es tan débil de los bronquios que le da catarro cada vez que es expuesto al frío.¿Cómo podrá soportar esta lluvia helada?”
Otra vino y le pidió: “Hermana, mi padre padece de ‘neuralgia’ desde hace mucho tiempo.
Los demás hicieron fila para tener oportunidad de hablar con la hija del Primer Ministro.
“Sí, sí, está bien. No se preocupen yo hablaré con él”. Respondió ella.
“Se lo agradeceremos mucho, si usted nos hace esta merced.” Ella, ajustándose la ropa, vino a su padre. Se inclinó rápidamente y dijo, “¿Cómo fue su viaje? ¿Qué tal está mi madre y usted?”
“Estamos bien.”
El primer Ministro sabía que su hija ya estaba satisfecha al haber salido a saludar. También sabia lo que le diría en seguida. Él dijo, “Quisiera tener más tiempo con usted pero tenemos modales y costumbres que guardar. Sería mejor que regreses y sigas trabajando”.
“Pero, padre ...”
“Creo que le pedí ir, mi amor.”
“Pero, padre! Esos señores padres de mis cuñadas aún se encuentran bajo la lluvia.”
El Ministro los volvió a ver.
“¿Aún están bajo la lluvia, por qué no entran al edificio?”
“¡Gracias, su excelencia! ¡No sabemos, como agradecerle!”
Hasta una hija de un Primer Ministro tiene tanta autoridad y poder. Cuánto aún más nosotros que somos los hijos del Dios que creó el Universo. Nosotros no tenemos que quejarnos del mundo por no apreciarnos. ¿Sabe usted lo que le pasaría a este mundo si nuestro Padre dijera tan sólo una palabra contra él? Amigos, yo soy un hombre bajo y sin nada de que jactarme, pero soy un príncipe, un hijo de Dios, y un siervo de Dios. Me convertí en hijo de Dios sin un precio, ser hijo de Dios es invaluable! El mundo no me aprecia. Amigos, cuando yo llegué a la ciudad de Pusan para estas conferencias, el Alcalde de la ciudad no me vino a recibir, tampoco el Jefe de la Policía. Por supuesto, tampoco llamé a las oficinas de la Ciudad gritando: “¿Por qué no vinieron a ver al siervo de Dios?” -No quería ser recluido en un hospital mental.
Aunque el mundo nos desprecia nosotros no nos debemos sentir intimidados. Fuimos perdonados de los pecados, nacidos de nuevo, y hechos hijos de Dios a través de la preciosa sangre de Jesucristo el Hijo de Dios. ¡Aleluya! Aunque somos pobres ¿Cuál es el problema? ¿Qué importa tener que sufrir, cuando somos despreciados, golpeados o insultados? Usted debería saber que lo más fuerte es más generoso... Nosotros somos más fuertes que esos del mundo. ¿Me entienden? Nuestro Padre no se fija en las cosas pequeñas, pero se imagina usted lo que le pasaría a este mundo si él dijera una sola palabra cuando el mundo nos maltrata? Se imagina su reacción al decir: “Eso es contra la ley nacional.” El no se fijaría si llueve o nieva.
Somos tan bendecidos. Yo no sé cómo llegamos a ser sus hijos y sus siervos viviendo en un mundo tan perverso como este. ¿Conoce usted cómo es el cielo a dónde iremos en un futuro cercano? No lo entendería aunque se lo explicara en detalle. Pero de todos modos Jesús nos dio esta increíble promesa. ¡Alabado, y alabo sea el ! Porque Jesús nos amó tanto que sufrió y derramó su sangre sobre la cruz por nuestra vida.
Amigos, una gran mansión, y muchas propiedades en este mundo no tienen valor alguno. Nosotros somos ciudadanos del cielo, allá tenemos nuestro tesoro. Los que son perdonados de sus pecados pueden ir al cielo gratuitamente.
“Queridos amigos! Yo deseo que todos ustedes sean lavados de sus pecados y vivan una nueva vida después de nacer de nuevo a través de Jesucristo.
Le doy gracias a Dios por darnos unos días de conferencias. Estoy seguro de que Dios permanecerá para siempre con todos aquellos que acaban de nacer de nuevo. ¿Podrían inclinar la cabeza con sus ojos cerrados, por favor? Hoy concluí la predicación antes, para dar tiempo a las personas que aún están en oscuridad espiritual. Si usted tiene preguntas o cualquier duda por favor acérquese a alguno de los siervos de Dios y comparta con ellos personalmente sus inquietudes.
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